El entrenamiento diario puede ser muy útil, pero no debe convertirse en una persecución. La recuperación necesita práctica, sí, pero también descanso, sueño y vida real.
Una sesión eficaz no tiene que ser enorme. Puede incluir bloques breves: lenguaje, cálculo, memoria de trabajo, atención, marcha, lectura o tareas domésticas con intención terapéutica.
Lo importante es que haya progresión. Si siempre se entrena al límite, el cerebro aprende agotamiento. Si siempre se entrena demasiado fácil, la mejora se estanca.